sábado, 15 de octubre de 2011

LOS TEXTOS DE OPINIÓN

Un texto argumentativo: La carta de lectores

¿Cómo se escribe una carta de lectores?


En los diarios y revistas, por lo general, existe una sección determinada donde los editores seleccionan y publican las opiniones de sus lectores sobre algún tema particular, sobre alguna nota publicada con anterioridad, o sobre algún hecho donde ellos quieran participar. Por lo general contiene quejas de los usuarios de algún servicio, dudas sobre algún tema publicado, o felicitaciones al medio.

Si bien se encabezan con la fórmula "Señor director", el verdadero destinatario es el público lector.

El formato textual corresponde al género epistolar: se coloca la fecha, el encabezado y el remitente con los datos completos: nombre y apellido, número de documento y localidad desde donde se envió. Así quién es el remitente, se hace responsable del contenido de la carta.

Este emisor, inicia la carta con un planteo sobre una situación de la que va a hablar y realiza la queja, reclamo, pedido, agradecimiento, etc. finalmente cierra el texto con un saludo o una reflexión.


Ejemplos de cartas de lectores

Minería a cielo abierto

Se­ñor Di­rec­tor:

"Hace casi un mes tuve la oportunidad de ver un documental en el colegio llamado Tierra sublevada, dirigido por Pino Solanas, muy rico en información, directo y detallado, que me causó mucha tristeza y vergüenza.

"Trata sobre la minería a cielo abierto en la Argentina. Yo ya sabía algo acerca del proceso; la destrucción de la naturaleza, los diques de cola (ríos artificiales en los que se colocan las rocas trituradas y así extraen los minerales con cianuro y otros tóxicos); el agua derrochada (aproximadamente, 80 millones de litros de agua por día). Pero lo que no sabía era la magnitud del problema, las secuelas que dejó, deja y dejará.

"Lo que más me impactó es la corrupción, la manipulación y la mentira. Los sobornos que hay para tapar la verdad son impresionantes. Sabiendo los daños que ocasiona esta minería contaminante, ambientales, sociales y de salud, ¿vale la pena permitir que estas empresas deterioren nuestra calidad de vida y violen las leyes existentes? ¿Era necesario vetar la ley de protección de los glaciares? El agua sí se agota y éstos quedan muy expuestos ante las empresas mineras que harán todo con tal de conseguir el agua necesaria."

Lucrecia De Laurentiis
lucrecia.d.l@hotmail.com


Castellano ajeno

Se­ñor Di­rec­tor:

"Fue una grata sorpresa, al adquirir la última novela de Michel Houllebecq, leer que su primera edición estaba impresa en la Argentina, gracias a un convenio entre una casa catalana y una editorial local.

"Ahora, del tema de las traducciones, ¿quién se hace cargo? El libro, que es una traducción del francés al castellano, está plagado de términos absolutamente ajenos a nuestros usos y costumbres del castellano rioplatense. Al azar encuentro algunas palabras que jamás había leído ni escuchado en mis 43 años y otras tan extrañas que obligan al uso del diccionario. A modo de ejemplo van algunas de ellas: «terno» (por traje o saco), «fontanero» (por plomero), «apaño» (por arreglo provisional), «ojeriza» (por inquina), «canguro (por niñera) y «mechero» (por encendedor).

"Me considero un lector medio, soy universitario, una persona muy informada y no dejo de sorprenderme por la riqueza de nuestro idioma. La traducción no debería ser una sola para toda la lengua castellana, ya que la versión que hablamos aquí es rica en vocablos y sinónimos de uso habitual. La lengua está viva y debe enriquecerse y ampliarse, pero el castellano mal llamado neutro mutila otras variantes imponiéndonos unas terminologías lejanas.

"Las cámaras del libro deberían prestar atención a este asunto y reclamar su debida injerencia en las traducciones. De esta forma harán un gran favor al fomento de la lectura, a la venta de libros y a sumar trabajo al hecho de imprimir en el país."

Sebastián G. Alonso
DNI 20.201.562
sgalonso@gmail.com


Fuente diario La Nación 14/10/2011

“Quiero futuro, no quiero nada de arriba”

09/10/11 - 23:52

PorAyelén Zayas

Tengo 21 años, fui criada por laburantes y es por ellos, y para ser un miembro positivo de mi sociedad, que intento ser mejor persona todos los días. Trabajo ocho horas, seis veces a la semana y estudio en la UBA. Para cumplir con todo, me mudé hace un tiempo a una residencia estudiantil de la cual me tengo que ir prontamente por problemas legales que ésta tiene y no encuentro ningún lugar a precio coherente que sea apto para vivir.
Me valgo por mí misma e intento crecer, pero me da tanta pena ver que las pocas horas que duermo, el esfuerzo que hago y el vivir lejos de mi familia no da frutos. Porque estoy excluida de esta sociedad. Ni alquilar puedo, ya que no cuento con garantía, y te piden requisitos imposibles para acceder a una vivienda. Es tan duro todo, que casi ni esperanzas tengo.
Quiero futuro, no quiero nada de arriba. Tan sólo la certeza de que mi país apoya a los jóvenes como yo, a los que luchamos día a día sin pedirle nada a nadie, a los que hacemos sacrificios por un futuro mejor, a los que queremos llegar lejos sin pisar a nadie. Triste, es realmente triste.

Fuente diario Clarín

Ahora es tu turno: Elige una carta y respondele a esa persona exponiendo tu punto de vista.